lunes, 6 de mayo de 2013

Breve recuento: luces y sombras en el aniversario 24 del PRD



(La Verdad del Sureste. 6 de mayo de 2013)De todo ha pasado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en estos 24 años  iniciados el 5 de mayo de 1989: desde la campaña criminal de Carlos Salinas de Gortari para desaparecerlo mediante el descrédito y calumnia en prensa, radio y televisión, hasta el ejercicio de gobiernos municipales y estatales, ingenuos o perversos, que funcionaron de manera pésima. Para decirlo claro, fueron peor que los gobiernos priistas.
El origen del PRD fue para dar cauce institucional a la inconformidad por el agravio del fraude electoral de 1988 mediante el cual el sistema político, corruptor y corrupto, impuso a Carlos Salinas para dar continuidad al plan del entreguismo y la sumisión a Estados Unidos. Nuestra figura central en el origen fue Cuauhtémoc Cárdenas, sin dejar de mencionar a Porfirio Muñoz Ledo, a Ifigenia Martínez y al gran Heberto Castillo, entre otros, quienes dieron un fuerte impulso al movimiento democrático del país. Si no se funda el PRD, los agraviados del fraude de 1988 se hubieran ido a la guerrilla o en tumulto hubieran tomado palacio nacional (y queda la duda si no hubiera sido lo mejor).
No es un partido perfecto, como toda agrupación política. Al ser una empresa de seres humanos, el PRD tiene sus luces y sombras. Entre lo más preciado tiene a la militancia: miles y miles de obreros, campesinos, artistas, comerciantes y profesionistas, hombres y mujeres de lucha  esperanzados en un destino mejor para todos, que reflexiona a diario, y opina sobre los problemas del estado y del país. Son quienes llegan a las reuniones de comunidad y colonias, esperando información mediante verdades, y palabras de aliento y de unidad. Y muchas veces perciben que sus dirigentes le dan gato por liebre en los discursos. Dicen: “esos son puro rollo”. O escuchan a dirigentes que creen que ganan puntos ante la militancia hablando  en contra de otros dirigentes.
Son los militantes y simpatizantes quienes hicieron posible la alternancia en la gubernatura de Tabasco y en los municipios; son quienes han dispuesto de su tiempo, de sus propios recursos, para apoyar candidatos que después ni los escuchan.
Han sido ya 24 años, y se dice fácil. Han sido muchas elecciones y muchas decepciones. Perseguidos, calumniados, vilipendiados, burlados, heridos y muertos. Decepcionados cuando diputados y presidentes municipales fallan a la encomienda. Enojados cuando el trato dulce y empalagoso que reciben en campaña es mucho muy distinto al trato áspero y agrio ya en el ejercicio de gobierno.  Enojados cuando muchos de los que ellos apoyaron en campañas andan en lujosas camionetas último modelo; y al acudir a los palacios de gobierno encuentran que las puertas de sus oficinas son infranqueables.
Ha habido dirigencias de partido que han fallado, cierto. Dirigentes que no han valorado la responsabilidad de estar al frente de un partido generoso y promotor del cambio. Dirigentes que no han estado a la altura de las circunstancias. Dirigentes que nunca fueron institucionales, y que sólo representaban a su “grupo”, y actuaban para su grupo de origen. Pero no han sido todos, afortunadamente. Pero también es de mencionar que en H. Cárdenas, Tabasco, antes que en cualquier otro lugar del país, inició el programa de libros gratuitos en secundaria y preparatoria. Y que allí mismo hay un monumento al buen gobierno perredista que se llama Universidad Popular de la Chontalpa. Y sin duda alguna en este presente gobierno de Arturo Núñez Jiménez, en la zona indígena de Tamulté de las sabanas, Centro, siempre bastión perredista, habrá de construirse una universidad indígena y un hospital regional.
Hay que celebrar sí. Hay que celebrar el empuje de la gente que ha rebasado a sus propios líderes cuando así ha sido necesario por las circunstancias. El PRD ha sido el dique de los gobernantes ladrones. El PRD ha sido el dique que ha contenido a la fecha los intentos por entregar ya legalmente el petróleo a empresas extranjeras. Ha sostenido en Tabasco, desde 1995, el movimiento de resistencia civil contra la política usurera de la Comisión Federal de Electricidad. Y lucha por el borrón, cuenta nueva y tarifa justa. El perredismo no se doblega, no se cansa, no se desespera.
El PRD se ha mantenido en pie de lucha y ha logrado avances en distintas leyes que mejoran las condiciones sociales y económicas de la sociedad. Con sus hechos de buen gobierno ha logrado que la ciudadanía le refrende la confianza, como ejemplo el Distrito federal.
Los militantes y simpatizantes del PRD están de acuerdo en que los problemas de Tabasco no se solucionan de la noche a la mañana, pero no son conformistas.  Saben que no hay soluciones mágicas. A diario lo dicen en los programas de radio y en las reuniones. Pero están más que seguros, por ejemplo, que no habrá cambio verdadero si no se enjuicia a los funcionarios del régimen de Granier Melo y los hacen regresar lo que se llevaron. Saben por ejemplo que el campo está abandonado y en estado de emergencia. Y que mientras no se apoye verdadera y realmente al campo, entonces todo discurso es hueco y las acciones desconexas salen sobrando. Saben que el estado está económicamente quebrado, pero que saldremos adelante con austeridad real y con uso adecuado de los recursos públicos.
Seguimos adelante en el PRD. Seguimos en el empeño terco de cambiar la situación económica de miseria y pobreza de miles de mexicanos. Estamos seguros que para lograr transformar el país y el estado requerimos de unidad al interior y de hacer buena política al exterior. El PRD formará parte de un gran frente de partidos y organizaciones que empujen fuerte para llegar a la presidencia de la república en el 2018 con un presidente nacionalista, sembrador y constructor. Y que, por supuesto, desde la trinchera amarilla los tabasqueños estamos dispuestos a impulsar de nuevo a Andrés Manuel López Obrador. Pero antes, en estos seis años de gobierno en Tabasco, lograremos desarrollar conciencia ciudadana, para que nunca más regrese la corrupción en nuestro estado y no se imponga la impunidad.
Asimismo debe regresar el debate al interior del PRD y la autocrítica, siempre necesaria. Trabajaremos por la real y verdadera democracia, y para que el estado sea de todos, nunca más de unos cuantos. ¡Nunca más!

domingo, 14 de abril de 2013


El hambre no es el problema, estúpido
Antonio Solís Calvillo 

“El hambre desaparece  con el simple hecho de comer. Para comer se requieren alimentos. Y para que los haya se deben producir. Y los alimentos se producen en el campo”. Así de sencillo y simple lo explicaba  mi maestro  de educación cívica de secundaria, Raúl Torres Torres.  Lo recuerdo a la perfección ahora que el gobierno federal inicia una errática cruzada contra el hambre.
A ese grupo de secundaria llegaban hijos de campesinos y obreros. Unos y otros platicaban del trabajo de sus padres. Los de la ciudad  escuchaban sobre la ordeña y elaboración de quesos, sobre el maíz y el frijol. Y de vez en cuando llegaban con sandías y piñas enteras  para compartir en el grupo.
Por eso afirmo que no es el hambre el problema. Es la poca producción de  alimentos, y su distribución. El hambre es la consecuencia de los problemas que tenemos como sociedad. Bastará que haya un solo niño que no tenga el desayuno asegurado, para que todo un sistema social quede desnudo como el conjunto de relaciones injustas donde unos pocos tienen mucho más y otros tienen poco o nada. Y si le agregamos que no es un niño, sino millones de hombres y mujeres de todas las edades, entonces el problema es mayor.
No es el hambre. Porque este es la sensación de vacío y la necesidad de ingerir alimentos. Y aquí es donde realmente radica el problema. En qué comer, y cómo adquirirlos de manera lícita.  Por eso llama la atención que a nivel federal se empiece a traficar con el hambre de miles y millones de mexicanos, en situación límite de existencia, y se paguen millones de pesos en publicidad.
 El plan federal, desordenado y difuso, es sólo para entretener conciencias y dar motivo de reuniones de diversos sectores con empresarios y dirigentes. Quedará dicho plan en un recetario de buenas intenciones: rifa de televisores o dvd para comprar despensas, funciones de beneficencia, etcétera.
 Será un fracaso dicho plan de Peña Nieto si no se proyecta con visión hacia la producción del campo en donde todos los esfuerzos de la sociedad en su conjunto, con personas visionarias y organizativas, con las herramientas que los tres poderes poseen, presenten y echen a andar un plan amplio, en el que todas las acciones se orienten hacia la producción de alimentos. Un plan con metas a corto, mediano y largo plazo.
Una muestra del enfoque gubernamental sobre el tema del hambre  es la forma como la flamante y coherente Rosario Robles Berlanga, Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL)  se asocia con las trasnacionales PEPSICO, Coca Cola, Kellogs, Nestlé y otras, para echar adelante dicha cruzada y desdeña a las uniones de productores nacionales.
Se resolverá el problema del hambre cuando los jefes de familia que viven en el campo no tengan que trabajar en la ciudad para ganar salario que les permita comprar sus alimentos. Se resolverá el problema cuando cada familia produzca en el campo sus propios alimentos y si trabajan en la ciudad lo hagan para comprar artículos secundarios.
Reitero: La cruzada contra el hambre no es dar de comer mediante despensas. No es proporcionar simplemente desayunos escolares. (Que está bien como acciones a favor de las personas de capacidades diferentes y de la tercera edad, y garantía para que los niños desayunen). Sino la cruzada debe de ir hacia la producción amplia y total del campo, con apoyo claro, oportuno y transparente a los pequeños, medianos y grandes  productores. Y un plan donde se facilite la comercialización mediante mercados populares y exportaciones.
No es sencillo, claro. Nadie dijo que lo era. Sin embargo andarse por las ramas, en una mercadotecnia del manejo político de la pobreza, con tintes electorales, sin la comprensión de los conceptos hambre y producción de alimentos, esta cruzada será un total y perfecto fracaso.
Paliar el hambre no es resolver el problema. Porque el hambre no es el problema. Diríamos parafraseando un apunte de la casa de campaña de Bill Clinton en 1992: “Es la producción de alimentos, estúpido”

domingo, 7 de abril de 2013

Los cien días que conmueven Tabasco



Antonio Solís Calvillo
Con obrillas de relumbrón, años antes los gobiernos priistas presumían “logros” en los primeros cien días de gobierno y se gastaban en publicidad mucho más de lo que “invertían en pintura, escobas, machetes, semillas y bombas para fumigar”. Y lo hacían principalmente porque querían legitimarse  en ese corto  tiempo por la manera como habían llegado al poder mediante elecciones compradas, o poco claras.
Esa es la trampa mediática en la que quieren meter a la sociedad y al gobierno de Arturo Núñez Jiménez: los primeros cien días del gobierno del cambio verdadero. Vamos por partes:
Luego de más de 83 años de gobiernos priistas, en los que se gobernó de manera patrimonialista, tejiendo una amplia y compleja red de complicidades, para beneficio propio o de grupos, inició hace ya casi cien días un gobierno distinto, en el que están fincadas todas las esperanzas de la ciudadanía para revertir el daño tanto en lo económico como en lo social.
¿Y a qué se enfrenta? Primero a una especie de pensamiento mágico social en el que se quisiera que el nuevo gobernante, por sí, con varita especial, empezara a resolver todos los problemas del estado, desde el desempleo y el alto índice de violencia, hasta la calidad educativa y la cobertura amplia de agua potable y drenaje, pasando, claro está, en la condonación de impuestos y recargos.
Junto a ello se encontró una resistencia en los mandos burocráticos, acomodados en el confort de las oficinas, y el manejo libre de viáticos, así como canonjías en el manejo del tiempo en asuntos personales en primer lugar y el uso del tiempo en lo laboral reducido al segundo lugar en importancia.
Reconocemos que  en estos “cien días” se conjugaron  en algunas dependencias la resistencia al cambio con la improvisación, en número considerable, de varios funcionarios.
Hay que reconceptualizar lo que significa un nuevo gobierno y el tiempo. Siempre hemos señalado que el régimen que inició el 1 de enero del presente no es régimen de revolución, sino apenas un régimen de la alternancia, lo cual significa que se tienen que hacer los cambios sin romper la estabilidad precaria de la sociedad. Donde pueda haber acuerdos y consensos, mucho mejor, y donde no, habrá que aplicar normas y reglamentos ya en uso.
Un régimen de transición enfrenta un mayor número de dificultades u obstáculos cuando los desplazados de los mandos del gobierno, reaccionan contra los intereses de la sociedad y quieren que fracase el nuevo gobierno, para que los ciudadanos digan: “estábamos mejor en los gobierno priistas”.
Por eso insistirán sobre los famosos “cien días” y repicarán como campanas descontroladas sobre el impuesto vehicular, para buscar animadversión contra el nuevo gobierno, y buscarán errores de los funcionarios, para presionar con  las críticas exageradas, algunas de ellas, por supuesto, justificadas.
Hay que reflexionar en estos cien días primeros del nuevo gobierno lo siguiente:
- Las expectativas de la sociedad son altas, sin tomar en cuenta el daño social hecho por el estilo priista (patrimonialista) de gobernar durante más de 83 años, y peor en el sexenio anterior.
-Es el primer gobierno ganado con la alianza de la sociedad civil y los partidos de las izquierdas e  integrado con un sector de la izquierda y los aliados, entre estos, varios grupos de ex priistas, o aún priistas, que se vieron desplazados en su partido.
- En el continuismo los gobiernos priistas tapaban los desmanes de los gobiernos salientes y, para paliar el desencanto de la ciudadanía con el gobierno anterior,  solicitaban préstamos urgentes de miles de millones de pesos, para que la ciudadanía tuviera sensación y, por lo tanto, la percepción de bienestar en el cambio, sin reparar que era circulante bajo condiciones de la usura bancaria.
-El ventilar asuntos públicos mediante la denuncia de saqueo con datos, denuncia de robo de documentación de la secretaría de Finanzas, exponer los sobreprecios en las compras de edificios, defenestrar al fiscal del estado mediante la soberanía popular, es un mérito desde cualquier punto de vista.
-El poner a trabajar a los “aviadores” y quitar las plazas asignadas por favoritismo, no es un logro menor.
-Están siendo evidenciadas las instituciones que no cumplen el papel para lo que fueron creadas como vigilantes del manejo del gobierno y de la buena marcha de los procesos electorales: OSFE, ITAIP, IEPCT.
-Las empresas que manejan medios de comunicación están a la expectativa para ver si finalmente hay un acuerdo en ventaja para ellos por parte del gobierno. Dicen: de lo perdido lo que aparezca. Y mientras se acomodan en el limbo de la línea editorial: alabanza o amarillismo crítico.
-El rezago es de más de veinte años en instalaciones de agua potable, drenaje, pavimentación, inversión al campo, en obra vial, etc.
Los “cien días” es la trampa sicológica de quienes perdieron para meter mayor presión política al nuevo gobierno, y ganar adeptos, o desencantar a los esperanzados que no ´ven cómo cambian las cosas en el ritmo que se necesita, aunque fuera de manera mágica.
Y sin embargo también hay necesidad, por salud política y en ejercicio de la ciudadanía y la responsabilidad social, de señalar los errores que se estén cometiendo en el nuevo gobierno.  

domingo, 27 de enero de 2013

La vorágine tabasqueña



Tabasco vive en una vorágine desde el 1 de julio. El resultado electoral de ese día a favor de los candidatos del PRD-PT-MC en alianza puso a temblar a más de muchos y a fincar esperanza desproporcionada a otro tanto de la población tabasqueña.
Durante los seis meses del interregno –comprendido entre el 2 de julio y el 1 de enero de este año- se comentó en todos los corrillos posibles las posibilidades de integración del gabinete estatal. Y hasta apuestas hubo. 
Hay quienes se desgarran las vestiduras indignados por algunos nombres polémicos que finalmente quedaron. Y hay quienes aplauden la mayoría de nombres. Un conjunto de hombres y mujeres que tienen la responsabilidad de trabajar con denuedo por el cambio verdadero.
Más aún, también hay quienes sopesan los nombramientos para definir qué grupo político quedó con más o menos posiciones políticas entre la Pino Suárez, el PRD, PT, PAN, Verde, Morena, MC, PRI y los del régimen anterior, del cual han quedado algunas ratificaciones.
Asimismo los despidos normales de los trabajadores del cuerpo burocrático, genera otro tipo de conflicto, en virtud que muchos de ellos, con años de antigüedad en su función, apoyaron la campaña del cambio verdadero, lo cual materializado en despido es un acto de injusticia. Y otros que, siempre orgullosos defensores del régimen de corrupción, ahora dicen, camuflajeados, que siempre han apoyado al cambio democrático y presionaron para ser nombrados o presionan para ser ratificados.
Los tabasqueños vivimos en una vorágine. Parte de ella es el aprendizaje de cómo comportarse en la derrota y en el triunfo electorales. Los que perdieron la elección, insertados ellos en la burocracia media y alta, se comportan en sus relaciones de trabajo como si todo siguiera igual. Y quienes ganaron, están en un proceso de aprendizaje, errático en varios casos, con duda en otros, lo cual es normal, porque siempre llevaban la derrota electoral a cuestas. 
Lo cierto es más que evidente: el pueblo de Tabasco, entre la mezcla del hartazgo y la esperanza, entre la ideología y el pragmatismo, votó para sacar al PRI del gobierno, calificado éste como un sinónimo o pleonasmo del cinismo, la corrupción y el saqueo. No votó para que en el cambio esperado se cambie solamente de nombres para que todo siga igual.
Por eso ha dicho el Lic. Arturo Núñez: necesitamos de la unidad, porque cuando empiece a “pisar callos”, habrá reacciones a las que debemos enfrentar con la unidad de gobierno, partidos de izquierda y ciudadanos sin partido.
A menos de un mes del inicio del nuevo gobierno, saludamos con gusto todas las decisiones que tienen que ver con el desmantelamiento de la red de complicidades que están en todas partes del gobierno y fuera de él en los grupos de presión, que fueron las columnas que sostenían al anterior régimen.
Y alertamos que viene una andanada de los medios de comunicación que fueron beneficiados en los anteriores regímenes, cuando se den cuenta, en los hechos, que no les llegará las carretadas de billetes por manejar la información sesgada a favor del gobierno y en contra de la oposición.
El pueblo de Tabasco requiere que todos nos pongamos a trabajar en este nuevo marco político.

Mil veces es preferible esta vorágine, que trae incertidumbre y caos, producto del triunfo e inicio del gobierno electo por la mayoría de tabasqueños, que el continuismo en el poder de los mismos de siempre, que nos heredó desastre, pero nunca el desánimo, ni acabó con la esperanza.

lunes, 24 de diciembre de 2012

El nacimiento de Jesús en plaza de armas





Antonio Solís Calvillo

Por aquellos días el virrey envió una iniciativa de ley a la H. cámara de representantes, mediante la cual se pretendía aumentar el pago de impuestos y la creación de otros: gravamen sobre el circo, el teatro, el cine, la muerte, sobre el número de integrantes de familia y las mascotas.

Antes se había publicado el decreto con el que los ciudadanos estaban obligados a registrarse para integrar el censo de población.
Por ese motivo José viajaría desde su pueblo hasta la capital con María y su primogénito. Se empadronaría y estaba dispuesto a presentar su inconformidad respecto a los nuevos impuestos. Reflexionaba: “si permitimos esto, ¡Señor de los cielos!, luego los recaudadores de impuestos nos van a querer cobrar por defecar o por el aire que respiramos.
José, resuelto, tomó a su hijo y colocó a María sobre una burra vieja y emprendió el camino a la capital. Contentos entonaban cantos de la época.
Cuando estaba cerca de la ciudad José notó aflicción en el rostro de María. Preguntó: “¿qué te aflije, mujer?”  María respondió que era por el embarazo y las inconveniencias del viaje.
Horas después la vio contenta. Dijo José: “Me admiran los cambios en tu rostro, tristes antes, ahora contenta. ¡Alabado sea el señor de los cielos”. María respondió: “me alegro y me entristezco debido a una visión que tuve. Soñé que debido al nacimiento del niño se dividían los pueblos en dos ejércitos.”    José quedó asombrado ante tan extraña visión.
Un ángel se le apareció a María y le aclaró el sueño:” el ejército de la derecha tiene el temor de la llegada del enviado de los cielos, porque será quien venga a poner orden; está integrado por los adoradores del becerro de oro, ladrones de cuello blanco, diputados del mayoriteo, mercaderes de la palabra, comerciantes que especulan para reetiquetar, gobernantes ladrones, etc. El ejército de la izquierda está integrado por hombres de buena voluntad: obreros, prostitutas, desempleados, borrachines, panaderos, amas de casa, poetas, pastores de cabras y ovejas, etc.”
Caminaron más tiempo. Era cerca de medianoche. Pasaban por la plaza central cuando María, con el semblante abatido por el cansancio y los dolores le dijo a José que la bajara. José la ayudó y buscó un lugar donde acomodarla. Una lluvia ligera se hizo presente.
Los habitantes de la plaza recomendaron que pidieran posada en el palacio del virrey. Así lo hicieron. Los porteros negaron el acceso por temor a que fueran tunantes. Arreciaba la lluvia. Unos hombres de buena voluntad ayudaron a María y la llevaron al Palacio de la Justicia, donde también pidieron posada. Allí el portero, amable dijo que eran vacaciones y que no era lugar para gente pobretona. De allí se trasladaron al Palacio de los representantes del pueblo. El portero avisó al ujier, el ujier al secretario y este a los diputados del gobierno, estos al presidente de la Gran Comisión. Todos coincidieron en que los estaban tratando de tomar el pelo: ”imaginaos, por Judas y el César, tenemos que aprobar la reforma fiscal que nos mandan el patrón y el gran recaudador, y estos hijos de su madre jugando a las posaditas”.
 Como es de suponerse les negaron la entrada al Palacio de gobierno.
En cambio los habitantes de Plaza de armas ofrecieron a los peregrinos un espacio en el quiosco. Allí habían construido un pesebre para el nacimiento tradicional.
María quedó instalada entre cartones húmedos y ropa vieja. Un perro sarnoso y barrigón, un gallina se guarecían de la lluvia cerca de allí.
José dejo a su hijo y a María en buenas manos y salió en busca de una partera. Mientras caminaba presuroso vio que el cielo y la tierra se habían juntado. Una luz incandescente brilló en lo alto. Los pocos autos que circulaban quedaron inmóviles. Un perro que ladraba a la luna quedó sin movimiento. El agua del río Grijalva se detuvo. Los pájaros quedaron detenidos en el aire. La lluvia se detuvo antes de caer al suelo.  Así, en la hora del parto de la Virgen santa, todas las cosas permanecían como fijadas en su actitud. Momentos después la vida siguió su curso.
José encontró a  dos mujeres que sabían de alumbramiento y le acompañaron por la curiosidad de conocer a María, embarazada siendo virgen. Ya en la plaza vieron extrañadas que un sol resplandeciente iluminaba el lugar. Incrédulas pidieron a María pruebas de su virginidad. Por dudar perdieron el habla; se arrepintieron. Un ángel les dijo que cargando al niño serían curadas. Así lo hicieron y al volverles la voz juraron servir al nuevo rey de esa parte de la tierra.
Los habitantes de Plaza de armas, ofrecieron lo poco que tenían, lo poco, que sin embargo, es mucho cuando se da con amor. Llevaron platanitos fritos, habas, frijoles, leche calientita, colaciones, arroz.
Los ignorados del mundo duro no eran soberbios. Un pobre había nacido entre sus iguales y con amor le ofrecían aquellas pobres viandas. Sabían que aquel niño nacido de pobres en la pobreza, nacido sencillo en la sencillez, nacido de aldeanos en el corazón de la capital, había de ser el redentor de los humildes, de los hombres de buena voluntad.
El quiosco de la Plaza central -conocida como Plaza de armas- sucio por el olor a pobreza y orín, lugar de los hombres sin aguinaldo y sin empleo, que se encuentran a la espera de una señal de buena voluntad, fue la primera habitación del más puro de los nacidos de mujer.
*Publicado en el Diario la Verdad del Sureste, diario de Villahermosa, el 24 de diciembre de 1994



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jueves, 20 de diciembre de 2012

Yo los acuso




Yo los acuso, sin excepción son traidores, delincuentes vulgares. Engañaron a muchos (no a todos, no a nosotros). Usufructuarios del poder, levantaron fortuna en pocos años. Fantoches, se enseñoreaban desde el mando con vehículos nuevos y choferes. Mandaban regalos a periodistas a cargo del recurso público. Se confabularon con algunos dueños de periódicos. Son los bárbaros Atilas. Analfabetas en valores éticos, sin moral, compraron ranchos y casas a la vista de todos. Se impusieron un bono gordo en lo económico al que llamaron “de fatiga”. Negociaron compra-venta de edificios y terrenos, con ganancias particulares dañando al patrimonio público, nuestro. En la Cámara  de diputados tuvieron cómplices y socios que les aprobaron las cuentas, rufianes. El ejecutivo fue su cueva, su matriz. El poder judicial, y Contraloría, alcahuetes. Salían y entraban al estado en los aviones del gobierno o particulares en primera clase.  Robaron el dinero que debió ir a los hospitales públicos, al campo y a educación. ¿Cuántos murieron por su culpa, criminales?
Tienen nombres y apellidos. Son muy conocidos. Salían en las primeras planas de los periódicos y en las páginas de sociales, sonrientes, eufóricos, triunfadores, exultantes. También en fotos de café o restaurantes de lujo.
Fue plan premeditado, gajes del saqueo. Se les pasó la mano ladrona. Sus uñas afiladas eran de no sé qué, no de gavilán, ni águila, animales nobles. Pobres, consideran que para “ser”, necesitan “tener”, en abundancia, en exageración.
Los acuso de la miseria económica y moral del estado, producto, por supuesto, de “su” miseria interna personal. Fueron y son ejemplo de la malicia, la maña, de la burla a la ley. Son como piratas, como salteadores de caminos. Son vulgares rateros.
Pisotearon usos y costumbres, leyes y reglamentos. Pisotearon la Constitución política del estado, la que prometieron cumplir y hacer cumplir. Por mandato de Ley, demandados por incumplimiento en su toma de protesta, deberán ocupar el hotel que está frente al Fracc. Olmeca e Insurgentes. Los acuso de ladrones, no de tontos.
Recordemos que el huevo de la serpiente se engendró desde antes, en cada sexenio. Cada cual en su ruta particular del saqueo, en su curriculum. Cada quien con su trayectoria. Y algunos de ellos, camuflajeados, ahora están en primera fila presionando al gobernador electo.

sábado, 15 de diciembre de 2012



¡Vergüenza social!
Antonio Solís Calvillo
Que agravio, que vergüenza social: sin alimentos en el hospital siquiátrico “Villahermosa”, y sin medicinas, ni material de limpieza, en los hospitales del Niño, de la Mujer, en el Juan Graham y en el Rovirosa. ¿Qué falta por saber? ¿Hasta dónde hemos de llegar para darnos cuenta de la mezquindad, estulticia, perversidad y criminalidad de quienes ¡aún! hoy están al frente de las instituciones del estado.
También ¿hasta qué parte del fondo del pozo hemos de caer para darnos cuenta lo que provoca nuestra indiferencia social?
El químico de las bicicletas y amigos debieron de irse por vergüenza de la derrota el 2 de julio. Debieron buscar la manera de acordar un interinato que vigilara la anticipada entrega recepción. Pero no, siguen ellos aún en su aquelarre del saqueo hasta agotar el último segundo del 2012.
Sin comida para los enfermos del siquiátrico, (antes conocido como hospital Granja para enfermos mentales y nerviosos),  ni para los enfermos internados en los demás hospitales públicos, ni medicinas, es asunto criminal grave. Sumamente grave. Qué barbaridad. Y lo anterior forma parte de la punta del iceberg.
Hay desorden administrativo y saqueo en todas las dependencias. En todas las áreas. No fuimos capaces como sociedad de detenerlos. Pero también, en autocrítica, como partido no tuvimos la capacidad de articular un movimiento social que los corriera.
Por silencio y omisión, como ciudadanos, somos parte del problema, y podemos  y debemos ser parte de la solución. Ya lo estamos siendo desde el 1 de julio pasado al quitarlos políticamente del poder. Pero ¡aguas!, porque muchos de ellos quieren retornar camuflajeados.
La sociedad que tenemos es la que hemos construido. Una sociedad disfuncional. A manera de ejemplo tenemos que un cúmulo de políticos –de cualquier partido- arriban al gobierno a través de procesos poco creíbles. Legitimados -según ellos- en los mandos sin conocimiento, desconociendo la misión y sin visión, donde dan órdenes sin ton ni son, pervierten el ejercicio del poder, y como producto dejan un desorden administrativo total.
Luego nos damos cuenta que hay nuevos ricos que construyen palacetes en colonias exclusivas, o en pleno centro de la ciudad. Cínicos ellos, sin ocultarlo. Y nosotros guardamos silencio por comodidad o miedo, medrosos.
Pero también reconozcamos que hay una gran cantidad de personas que sueñan o buscan arribar al poder solamente para enriquecerse fácilmente en tres o seis años. Y para lograrlo se confabulan dentro de los partidos. También hay quienes- desde la ciudadanía-  justifican que el gobernante robe mientras “haga obra”.  Y por supuesto considero que tenemos que lograr cambiar la conciencia para que las cosas sean distintas.
Tenemos que regenerar el tejido social y el conjunto de conceptos. Reiterar que se llega al gobierno para trabajar en bien de la sociedad, para administrar los recursos públicos con transparencia (como en casa de cristal). No hay de otra. Reiterar que gobierno es servicio, que los funcionarios tienen buenos salarios. No tienen necesidad de robar. No tienen justificación para hacerlo.
Lo real y verdadero (como dijeran los clásicos) es que estamos viviendo el fin de una de las épocas más negras de Tabasco. El granierato obtiene sin mucho esfuerzo la marca de ser el más corrupto, con diploma y medalla doble del primer lugar en la corrupción. Y el cambio verdadero es como una luz al final del túnel.
Pero recordemos siempre que también el cambio verdadero significa, sin duda que la mano de la Ley debe alcanzar a los artífices de este sexenio de la ignominia, de la criminalidad; que son los que tienen sin comida ni medicamentos a los enfermos de los hospitales, entre ellos el de los enfermos mentales.