domingo, 22 de agosto de 2010

Lecciones de la inundación



La tragedia del 2007.

La devastadora inundación de 2007 en nuestro estado hizo trizas el paradigma de que el centro de la ciudad jamás se inundaría. Todavía con el agua al cuello los habitantes de ese lugar de alta plusvalía veían derrumbarse sus sueños de invulnerabilidad. Aún así no se daban cuenta que la inundación en sí les restregaba en su frente dos cosas: una de ellas era su indiferencia ante el pésimo e inhumano manejo de los asuntos públicos por parte del gobierno (aunque algunos sigan creyendo infantilmente que fue el movimiento de la luna).  Y la también indiferencia de ellos mismos a lo que sucede a los “otros” en las colonias y en otros municipios.
Dice el dicho popular que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Por eso ¿Quién está de acuerdo en que se desaloje a las familias que viven en las márgenes de los ríos, como los de colonia Casablanca y próximamente en Gaviotas sector Monal e Ixtacomitán, pero hace oído sordo y esconde la cabeza ante los rellenos indiscriminados y criminales -que se hacen a la vista de todos- de los vasos reguladores por las grandes cadenas como soriana, aurrerá, chedraui, así como por los constructores de nuevos fraccionamientos?
¿Quiénes recuerdan y relacionan con lógica que la autorización $$$ para el cambio de uso de suelo en beneficio de dichos hipermercados fue de los mismos gobernantes a quienes ellos mismos apoyaron y apoyan?
Toda agua busca los terrenos bajos. Todo terreno bajo al ser rellenado deja de serlo y hace que el agua se desvíe a otras partes. Por eso se dice que el agua es memorial e histórica y busca lo bajo y recorre su cauce viejo (como recién ocurrió a principios de julio en el río Santa Catarina, en Monterrey, Nuevo León).
La inundación del 2007 dejó al descubierto lo mejor y lo peor del ser humano ante el desastre. Entre fantasías y verdades se cuenta que no hubo muertos, pero sí muchos vivos, como esos que desde el DIF guardaban la ropa y tennis de marca para beneficio de ellos mismos en ventas de bazar.
De ese octubre de 2007 a la fecha hemos visto que las cosas continúan en general igual o peor. Un ejemplo: ya no se inundó el Centro de la ciudad, y eso es bueno, pero se debió no a las obras de prevención en un plan general, sino solamente a que las aguas fueron conducidas por el río Samaria por lo que se inundaron comunidades de los municipios de Huimanguillo y Cárdenas, y que los medios de comunicación locales dijeron muy poco, por lo cual mucha gente ni se dio cuenta de la tragedia de los hogares de esos rumbos en el 2009.
Con algunas variantes del 2007 a la fecha son los mismos personajes que gobiernan, y del mismo partido. Apenas hace días escuchamos la propaganda en prensa y televisión del químico Granier cuyas alocuciones son para la gente desinformada, crédula de sus fantasías, aplaudidora de su ñoñez y mojigatería: “Para aquellos que dicen que no hemos hecho nada…” “Nos tocaron desgracias como la inundación y la influenza…” “Dónde estaban estos críticos cuando la inundación…” “Nosotros le hemos ‘exigido’ a la federación…” Y por allí se va en su hilo discursivo como La llorona en un lastimero y patético discurso con lo cual no resuelve nada, pero, eso sí, busca convencer a sus aplaudidores de que está en lo correcto, que para él es el dejar hacer, justificarse, llorar, declamar, descalificar. No gobernar.
Pero eso sí, la gran muralla “china” construida en el malecón del Grijalva, y la costalera, evidencia la ineficiencia, la incapacidad, lo improvisado de quienes están al frente del gobierno del estado.
Esto dice Greenpeace sobre nuestro edén perdido: (Tabasco debe ser considerado) “un ejemplo de las consecuencias nefastas que puede tener la aplicación de políticas ambientales y agropecuarias sin análisis ni planeación, y con objetivos que se contradicen entre sí”.
Agrega que “la alta vulnerabilidad se debe también a los agresivos planes agropecuarios que han modificado el cauce de los ríos, y al hecho de que el estado tiene la tasa promedio de precipitación más alta del país”.
Mientras aprendemos la lección que nos han dejado las inundaciones del ayer, compremos sombrilla, lámpara sorda, cayuco, libro y víveres, por si las dudas.

viernes, 30 de julio de 2010

Guillermo Morelos García, ciudadano ejemplar



Dr. Guillermo Morelos García.    Foto Cecilia Vargas Simón

Parte de la ciudadanía inteligente se organizó para celebrar al hombre sencillo, profesionista de veras, médico de la visión, solidario con todos  -pero más con los que menos tienen-, amigo de muchos, leal al compromiso político, crítico con la burocracia partidista y de gobierno, con el corazón en la mano y en la izquierda, el doctor Guillermo Morelos García, oftalmólogo de profesión, nativo de San Luis Potosí.
Su casa en Las Palmas y su consultorio junto al parque Juárez, han sido siempre lugares de reunión, hermandad de diálogo y reflexión, de análisis, recipiendarios de las ideas de muchos, centro de debate de temas relacionados con la oposición, la pobreza, la salud, la educación, el arte, las elecciones, la felicidad.
Reuniones plenas de brillantes y modestos ciudadanos. De hombres y mujeres activos en lo físico y las ideas. Críticos, propositivos y emprendedores, para quienes lo mismo es escribir un texto, que repartir volantes, estampar la firma en el manifiesto, salir a comprar La Jornada, La Verdad, el Proceso, para tener mejores elementos que enciendan la chispa del diálogo y asimismo la brújula que guíe mediante las noticias el quehacer cotidiano.
El sábado del 24 de julio fue el cónclave de la amistad alrededor del fuego Morelos. Digo del Fuego Morelos, como decir la luz Morelos, pero también el Hombro Morelos. Todo eso ha sido el doctor de apellido de linaje, para su orgullo y el consuelo nuestro.
Al encuentro caluroso fui invitado por Guille y Julieta Uribe, y para esa hora de las 7 de la noche de ese sábado iría yo en camión con un grupo de venturosos tabasqueños para asistir a la asamblea de López Obrador en el Zócalo al día siguiente: domingo de alimentar esperanzas.
No pude quedarme como me hubiera gustado. Allí en su casa tuve la oportunidad de coincidir con muchas personas de la política de izquierda, del arte, que de otra manera hubiera sido difícil conocerlos en vivo y a todo color. Menciono entre ellos a Andrés Manuel López Obrador, a Francisco Goitia Prieto y a Fontanelly Vázquez Alejandro (QEPD). Emblemáticos los tres nombres para dar idea de la grandeza del Doctor Morelos y su familia (Chelita grande y chica, Memo y José María). Obrador, político de izquierda y grande; Goitia, religioso defensor de los derechos humanos; el Fonta, artista plástico tabasqueño extraordinario. Los tres en una vida de búsqueda de mejores condiciones del país.
Imagino ese sábado del reconocimiento al Doctor Morelos: el ambiente, la calidez, la bohemia, las palabras y, en algunos, las lágrimas contenidas, encubiertas o plenas al aire libre. El sentimiento a flor de piel.
Imagino al Doctor Morelos en sus peripecias de película: en las marchas, en las reuniones; en los mítines del zócalo en apoyo a Obrador y en el plantón de vía Reforma en el DF; en la convención de Aguascalientes convocada por el inefable Marcos.
Recuerdo bien cuando desayunamos con López Obrador en la casa del fraccionamiento Galaxia. Muy atenta, muy amable, siempre discreta, Rocío Beltrán (QEPD). En esos días estaba por iniciar AMLO la campaña a la gubernatura de 1994.
El motivo del desayuno era exponer un proyecto de trabajo de concientización en las comunidades mediante el teatro. El fin era llevar por varios caminos y riberas de la geografía tabasqueña a grupos de trashumantes actores y talleres infantiles. En efecto, dijo Obrador, estoy de acuerdo con ustedes, aunque lo primero es ganar el poder para tener el medio de hacerlo bien, en grande y hacia el futuro.
Los adjetivos por lo regular afectan los textos. En este caso describen a un ciudadano ejemplar: siempre de ideas, siempre inquieto, motivador, entusiasta, afable, sonriente, modesto, solidario, generoso, el doctor Guillermo Morelos García tiene bien merecido el reconocimiento que le hicieron los amigos, al cual me sumo con este texto. Un abrazo, amigo Morelos. 

miércoles, 7 de julio de 2010

Sin hábito de lectura, la educación un fracaso

Fidencio Ramos Díaz, cuando obtuvo primer lugar en oratoria. (1994)


I.-Una de las certezas en educación es la importancia de la lectura para el desarrollo de la personalidad en los alumnos. Más aún, si no se logra adquirir  el hábito de la lectura, entonces el trabajo escolar no sirve, o concediendo, sirve de poco.
La educación tiene como objetivo sustancial el desarrollo del pensamiento en los alumnos. Entonces la práctica constante de la expresión oral y escrita, el hablar en público, el participar en clase y en los homenajes, el dar opinión, va logrando en el alumno que su pensamiento, en ejercicio constante, vaya adquiriendo características de lógica, coherencia, claridad, precisión.  El alumno lector aprende ortografía y sintaxis con la memoria fotográfica; adquiere seguridad en sí mismo,  aumenta la comprensión y  conceptualiza el mundo que le rodea, con sus alegrías y problemas.
También todo lo que el alumno va leyendo lo va transformando en imágenes, lo cual le permitirá construir imágenes nuevas. Y recordemos por supuesto  que todo lo creado por la humanidad estuvo primero en la imaginación del hombre. Una sociedad creativa vive mejor; un gobierno con creatividad e imaginación impulsa a la gente en la transformación de su entorno.
Allí radica la importancia de la lectura libre. Ni más ni menos.
II.- Desde el primer día de clases llegué a la telesecundaria de la ranchería El Martín con veinte libros de cuentos, poemas y novelas. Aproveché la clase de Español para comentarles que una actividad, no obligatoria, que les ayudaría mucho, era la lectura de libros; no de cualquier libro, y menos los gruesos y feos libros de telesecundaria de esa época, sino de ese cerro de libros que tenían al frente. Me miraban cautelosos.
Era 1994 y me tocó trabajar en una ranchería conocida popularmente como El Martín, aunque su nombre legal es Unión y Libertad, en el municipio de Macuspana. El grupo que me asignaron era segundo grado y “el aula” una palapa con inclinado piso de tierra. Para acercarme a los alumnos del fondo, tenía que subir, y lo hacía divertido, ocurrente.
Como motivación al asunto vital de la lectura  les conté la novelita corta de B. Traven, Macario. Lo hacía algo teatral. Algún alumno dijo que la había visto en la televisión. Yo le preguntaba para que él contara también.
III.- El que sabe leer y no lee, y sabiendo escribir no escribe, es como el que sabe caminar y no camina. Músculo que no se utiliza se atrofia. El individuo por lo general tiene la práctica de lo oral, lo cual le ha conformado una estructura de pensamiento que le proporciona “su” lógica de expresión. Entonces al leer libros, periódicos, revistas, etc, va aprendiendo de la lógica del pensamiento de los escritores. Lo mismo, las lecturas le proporcionan temas de plática, su memoria se amplía, así como su capacidad conceptual.
IV.- Era un viernes mi primer día de clase en el Martín. Llevaba entre los libros: Macario, de B. Traven; El llano en llamas, y Pedro Páramo, de Juan Rulfo; 20 poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda; El forastero misterioso, de Mark Twain; El perfume, de Patrick Susckind; entre muchos otros. Les comenté de que podrían llevarlos a su casa con dos condiciones: una, que los cuidaran y  dos, que leyeran cuando menos dos páginas. Si en esas dos páginas el autor no había sido  capaz de atraparlos, era asunto del autor, no de ellos. Y había que cuidar los caros libros porque los hermanitos los rompen, los rayan, los mojan. El acuerdo convenido era que el lunes podían regresar el que no los haya atrapado.
V.- Cuando el lunes iniciamos la clase de español les pedí platicáramos de los libros;  que los que habían leído dos páginas y no les gustó,  me lo entregaran para cambiarlo por otros. Cinco alumnos se me acercaron. Yo contento porque estaba funcionando la estrategia para promover la lectura.
Fidencio Ramos había llevado El perfume, historia de un asesino, de Patrick Suskind. “No te gustó”, le dije, afirmando.  “Al contrario”, me respondió esbozando una sonrisa. “Entonces por qué me lo regresas”, le recriminé juguetón. “Es que ya lo leí, maestro”, dijo efusivo, con orgullo. No le creí. Le pedí me contara algo. Y me empezó a contar con detalle la novela donde se relata la vida del asesino francés que tenía muy desarrollado el olfato, y que ideó crear un perfume con el olor normal de las mujeres, para lo cual tenía que asesinarlas. Un fin de semana Fidencio había leído 250 páginas. Lo mismo pasó con Alexander, otro de los alumnos. Algunos regresaron libros pero llevaron otros; mientras otros se lo quedaron para terminarlo más lentamente.
VI.- Años después me he encontrado a alumnos y alumnas de aquella época como estudiantes en escuelas de educación superior, o como lavacoches algunos de ellos. Tienen muchas anécdotas para contarme. Las limitaciones económicas les truncaron, a varios, un mejor desarrollo. Sin embargo recuerdan con ahínco las lecturas de sus años de secundaria en ese grupo rural al que llegué en el 94. Fidencio Ramos dice que la lectura le ayudó a comprender el mundo de extrema marginación en el que vivía, y a tomar la decisión de estudiar. Alexander cuenta, festivo, platicador, seguro, que aunque no siguió estudiando, de vez en cuando compra y lee un libro.
VII.- En el sistema educativo de Tabasco hay condiciones para mejorar: sin embargo las estrategias para promover la lectura libre no han funcionado. ¿Las razones? Son varias. Una de ellas: no está generalizada la estrategia o no está bien comprendida. O no están convencidos los maestros y los funcionarios  de la Secretaría de Educación porque  no son lectores. Sin promover el hábito de lectura, sin obtener resultados en ese rubro la educación en Tabasco continuará siendo un fracaso. Un vil y rotundo fracaso.

jueves, 1 de julio de 2010

Elección presidencial, lo importante del 2012

Sólo de esa manera podría venir un renacimiento del país, en lo administrativo, en lo cultural, en lo social, en lo político.




Los que van adelantados rumbo a la gubernatura para el 2012, reuniéndose, viajando, hablando, perfilando, haciendo amarres, buscando alianzas y todos los “andos” posibles, hacen bien. Sin embargo antes del proceso electoral para elegir gobernador o gobernadora viene la elección presidencial y, en definitiva, es lo que más importa para el cambio democrático del país. Es la oportunidad que tenemos para definir el rumbo de México. Elegiremos entre el desgarriate panista (Fox y Calderón), vuelta a lo mismo (PRI-Peña Nieto-Televisa), o un proyecto alternativo de nación. Será una especie de plebiscito para, mediante el voto, decidir si sigue en el gobierno y en continuidad desde hace casi 30 años la oligarquía o inicia el poder del pueblo. En eso insistimos. Y en esos términos.
A la oligarquía no le interesa si es el PAN o PRI el partido que gane la presidencia. Ellos son los propietarios de las dos corporaciones, son los usufructuarios del bicéfalo partidario y sus aliados interesados como Panal o Pvem . ¿Qué diferencia puede haber entre los proyectos proimperialistas de De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox y Calderón?  Ninguna; es la misma política económica dictada por el Banco mundial y el Fondo internacional, la de las trasnacionales, la que provoca mayor miseria, la que tiende a reformar las leyes para adelgazar el Estado mexicano y quitar las –leyes- que protegen a los grupos vulnerables, las que debilitan la educación y salud públicas.
De poco servirá meterle todo a la elección estatal, con las divisiones incluidas, si descuidamos la joya electoral de México, que es la presidencia de la república. De muy poco servirá tener victoria pírrica y ganar la candidatura al gobierno del estado y luego, posiblemente, ser gobierno, si como primera autoridad del país se tenga al mayordomo o gerente que pongan los potentados.
Para el 2012 Tabasco debe tener la claridad suficiente de que  la oportunidad legal se nos presenta cada seis años para tomar el timón del país. Para ello tenemos tareas importantes en términos sociales: organización, difusión de ideas, despertar conciencia, abrir debates, diálogo público, crear cines club, etc.
No está mal, por supuesto que caminen los precandidatos, dialoguen, etcétera; son derechos consagrados en nuestra Magna Carta. Lo importante es que no excluyan, ni difamen, vituperen  o denosten. Lo importante es que calienten el ambiente, trafiquen ideas,  informen sobre lo que sucede en la sociedad y sobre de la necesidad del cambio nacional.
En lo electoral Tabasco pasa primero por la elección presidencial, y luego por la estatal. No hay duda de que el mensaje de Andrés Manuel López Obrador es y ha sido a favor de la unidad, no hacia las personas, sino hacia el Proyecto de cambio democrático. Sólo de esa manera podría venir un renacimiento del país, en lo administrativo, en lo cultural, en lo social, en lo político.
 Luego, con el triunfo nacional vendrán las definiciones de quiénes serán los candidatos al gobierno del estado y de los municipios, por supuesto incluido Centro, la joya de la corona electoral tabasqueña. Con el triunfo nacional del movimiento democrático, ganamos todos: la sociedad en su conjunto; Tabasco, que requiere responsabilidad y rumbo en el ejercicio del gobierno, que no lo tiene.
Por eso es bueno el caminar, dialogar con la ciudadanía, debatir ideas, llevar Regeneración a las comunidades. De esa manera el pueblo podrá resistir la metralla en guerra sucia que vendrá de Televisa y Tv azteca, como en el triste 2006, cuando se dijo que vendrían las calamidades si ganaba (como ganó) López Obrador, el “peligro para México”.
Cuando el verdadero peligro lo era como lo es Felipe Calderón, con quien se agudiza la violencia, el desempleo, la pobreza, el abandono del campo, los saqueos gubernamentales.
Vamos todos juntando las partes que tenemos de información, vamos a difundirla, de casa en casa, en las pláticas con los vecinos, en el parque, en la cantina, en los centros culturales, en el abarrotes, en las iglesias. Vamos a informarnos, sin hacer caso a Televisa y Tv azteca. Vamos a demostrar que solamente el pueblo organizado y con conciencia, defiende a la Nación.

jueves, 24 de junio de 2010

Luto para los humillados del mundo/ 2a. y última


 
Carlos Monsiváis en su estudio. Portada del diario mexicano La Jornada, el domingo 20 de junio del 2010.  


Al día siguiente de la muerte del grande lusitano José Saramago, premio Nobel de literatura1998, conmocionado y consternado el mundo aún, murió el pasado sábado 19 de junio nuestro gran escritor Carlos Monsiváis (Cd. De México; 1938- Ibid 2010). Entre tantas cosas, fue cronista, ensayista, coleccionista de objetos populares, conciencia del país, solidario abajofirmante de las causas con pocas esperanzas de triunfo, marchista de causas populares y epigrafista.
Apasionado de lo  popular en todas sus manifestaciones, nunca dudó que su deber era estar al lado de los humildes, así como tampoco de que su deber era realizar la crítica justa, corrosiva y puntual al poder -en todas sus formas: político, religioso, económico- infame y retrógrada.
A su muerte, y a manera de homenaje, el periódico nacional La Jornada le dedicó el 20 de junio pasado la portada con una magna fotografía en la que se le mira en su trinchera rodeado por libros y papeles, desde donde lanzaba a la luz pública sus ideas, los rayos de la crítica fina contra los ampulosos y farsantes que detentan y usufructúan el poder público.
En sus libros se reconoce la vida de México, como una descripción de espejo, desgarradora y festiva, cruel y solidaria: tragedias, fiestas populares, el cine nacional, la música popular, los juegos y juguetes tradicionales, marchas y manifestaciones, el desafuero contra López Obrador, etcétera.  Sus libros más conocidos son: Días de guardar (1971); Amor perdido (1977); Nuevo catecismo para indios remisos (1982); Escenas de pudor y liviandad (1988); Los rituales del caos (1995); Salvador Novo. Lo marginal en el centro (2000); Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina (2000); y Apocalipstick (2009); entre otros.
Mención aparte merecen tres de sus actividades:
Coleccionaba todo tipo de objetos: trompos, fotografías, máscaras,  almanaques, pinturas, álbumes, discos y libros raros, con lo cual creó en 2006 el Museo El Estanquillo, ubicado en el centro histórico de la ciudad de México.
Tenía 24 gatos con nombres originales: Recóndita Armonía; Monja Beligerante; Rosa Luz Emburgo; Ansia de Militancia; Eva Sión; Fetiche de Peluche; Fray Gatolomé de las Bardas; Chocorrol; Miau Tse Tung; La Monja Desmecatada; Carmelita Romero Rubio de Díaz; Miss Oginia; Miss Antropía; Catástrofe; Pio Nonoalco; Nana Nina Ricci; Posmoderna; Mito Genial; Caso Omiso; Zulema Maraima; Voto de Castidad (Votito); Catzinger; Peligro para México; Copelas o Maulla.
Y por supuesto que no se puede olvidar su muy mentada columna “Por mi madre, bohemios”, publicada en diversos periódicos y revistas, donde recopilaba los hilarantes, ignorantes, “mochos” y ridículos, fragmentos de discursos o declaraciones de políticos, empresarios, curas y arzobispos, magnates, líderes sindicales, librepensadores y otros, con sus comentarios sarcásticos e irónicos.
A Carlos Monsiváis lo llora el pueblo, porque fue uno de ellos; con su memoria y archivo mental de conocimientos sabía de todo un mucho. Tenía respuestas a las trivias de cualquier nivel cultural. Y mantenía lealtad a toda prueba por los amigos, entre los que se cuentan, entre muchos otros, escritores, pintores, organilleros, vendedores de tacos, antigüedades y libros.
De él dijo Enrique González Pedrero en su funeral: "Monsiváis fue un intelectual de verdad. Siempre a contracorriente. Un intelectual de verdad no se rinde jamás".
Nuestro inmenso poeta, José Emilio Pacheco afirmó que Monsiváis “fue valiente, lúcido, implacable. Estuvo siempre con las minorías, los oprimidos. Esto lo saben todos. Menos apreciada es su labor de crítico literario y, en particular, de poesía…Ante su muerte sólo podemos leerlo y releerlo, y darle al fin el sitio que merece  entre los grandes escritores mexicanos de todos los tiempos.







sábado, 19 de junio de 2010

De luto los humillados del mundo

                                                José y Pilar
                                                                                            (Foto Paco Sánchez)








       




Carlos Monsiváis con Miau Tsé Tung



   Parte 1 de 2


Dos grandes escritores murieron la semana pasada: el lusitano José Saramago, y el mexicano Carlos Monsiváis. Doblemente grandes, me explico: grandes por su obra excelsa, y también por su actitud solidaria ante las causas de los pobres y humillados del mundo.
José Saramago (Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Isla Lanzarote, Las Palmas, España, 18 de junio de 2010), de familia muy pobre, abandonó sus estudios por lo cual trabajó de obrero, administrativo, periodista, entre otros dignos oficios. Fue lector voraz, autodidacta; su afición por la lectura le llevó a leer casi todos los libros de la biblioteca de su pueblo.
Ateo declarado, comunista clandestino, fervoroso luchador por las mejores causas, puso al servicio de la literatura su imaginación, y al servicio de los humillados su palabra punzante, solidaria y crítica.
Entre sus obras destacan: El año de la muerte de Ricardo Reis (1984); El evangelio según Jesucristo (1991); Ensayo sobre la ceguera (1995); Todos los nombres (1997); La caverna (2000); Ensayo sobre la lucidez (2004); Las intermitencias de la muerte (2005); El viaje de elefante (2008); entre muchas otras. En su obra, de gran imaginación, describe con ironía los sucesos que viven los personajes, y desliza la crítica pura, pulcra, y no como fin en sí misma, sino como realismo en la magia de la vida humana.
El último tramo de su vida fue una real novela amorosa con la periodista española Pilar Del Río, su segunda esposa con quien se casó cuando él tenía 64 años. Se dice que Saramago detuvo el tiempo por el amor, y que muchos objetos de su casa en la Isla de Lanzarote, donde residió apartado de la fama y del bullicio citadino, recuerdan la fecha cuando conoció a su Pilar.
Cuando obtuvo el premio Nobel en 1998 los jerarcas católicos refunfuñaron; para ellos no era posible que un ateo declarado, agnóstico actuante, recibiera el más grande galardón a la literatura.
En memorable discurso cuando recibió dicho premio hilvanó la historia de su origen, sus abuelos analfabetas, las limitaciones áridas y punzantes de la pobreza, la mirada al cielo bajo  la higuera, desde donde alcanzó a ver que se escondía una estrella, el encuentro con las palabras y su arribo a la literatura.
Dos imágenes de su solidaridad: cuenta Elena Poniatowska, en un emotivo texto, que Saramago rechazó en 1996 un Doctorado Honoris Causa que pretendía otorgarle la Universidad de Pará, Brasil, cuando se enteró que esa región era gobernada por Almir Gabriel, quien había ordenado una matanza de 19 militantes de Campesinos sin Tierra.
Cita también Elena que a propósito de los indios chiapanecos, dijo José Saramago en San Cristóbal de las Casas: “Si la voz de un escritor les sirve para algo, mi voz es vuestra voz. Seguiré hasta el final de mi vida con la conciencia de que mi voz no es sólo mi voz, porque creo que por la boca de cada uno de nosotros está hablando la humanidad entera (...)”.
Que no descanse José Saramago, que nos siga iluminando con sus palabras y su ejemplo de lucha contra los que humillan y denigran a los hombres. 

miércoles, 16 de junio de 2010

La mafia que se adueñó de México



Leí el nuevo libro de Andrés Manuel López Obrador en autobús, trayecto Veracruz-Villahermosa. Se llama: La mafia que se adueñó de México… y el 2012. El libro es un señalamiento directo contra los potentados que en contubernio con Carlos Salinas De Gortari, (ex presidente, que llegó al poder con el megafraude a Cuauhtémoc Cárdenas en el 88) se apropiaron de los bienes nacionales: bancos, minas,  carreteras,  ferrocarriles, aeropuertos, Aeroméxico, FERTIMEX, Teléfonos, etc. ¡Todo, pues! Lo hicieron con premeditación, alevosía, ventaja, dolo y saña; lo hicieron con rapacidad.
Los salinistas para adueñarse del país adecuaron artículos de la Constitución y leyes secundarias. Para ello elaboraron un discurso de la modernidad y una imagen de desarrollo que no correspondió nunca a la realidad del ciudadano común, tanto al del salario mínimo, como a las clases pobres-medias, profesionistas, pequeños comerciantes.
Andrés Manuel lo dice en su libro de manera directa, clara y sencilla. Lo dice sin la afectación propia del impulso tropical, lo dice con firmeza, pero tranquilo; los señala, los indicia, como una obligación del ciudadano preocupado por su patria, la cual se despeña entre la pobreza, la violencia, la simulación y la antidemocracia.
Les pone nombre y apellidos: los más ricos de los ricos, los que aparecen en FORBES y los que aspiran a aparecer en esa revista donde se exalta el dinero por sobre lo humano, donde se reconoce la acumulación de monedas y billetes por sobre la educación y la cultura. Desfilan los nombres de Carlos Slim, Roberto González Barrera, Ricardo Salinas Pliego, Emilio Azcárraga Jean,  Alfredo Harp Helú, los Garza Sada, Germán Larrea, Lorenzo Zambrano y otros.
El libro sobre la mafia de los barones del dinero no se queda en el señalamiento simple. Obrador ejemplifica y justifica con hechos históricos, plantea  los por qué de la necesidad del cambio. Cita cifras del crecimiento del país y las compara con las de otros. Detalla el abandono del campo y de la planta productiva. Describe y denuncia al duopolio televisivo (televisa y Tvazteca) y cómo este administra la ignorancia del pueblo. Denuncia que este diabólico duopolio pretende imponer a Enrique Peña Nieto en la presidencia de la república en el 2012, como la ha hecho con Salinas, Zedillo, Fox y Calderón a través del PAN o el PRI, que para el caso les funciona de la misma manera. El bicéfalo engendro, que los estudiosos del tema bien nombran como PRIAN, ha logrado imponerse.
Una anotación aparte merecen las esplendentes crónicas de su viaje al México profundo, cuando visitó los 418 municipios de usos y costumbres de Oaxaca. En ellas López Obrador describe las condiciones de miseria de pueblos enteros donde no conocen el teléfono y el abandono gubernamental es más que evidente, que se traduce en desnutrición, falta de empleo, abandono del campo, migración, muertes infantiles, menor promedio de vida, escuelas en abandono. Reconoce Obrador en esos pueblos su grandiosa y milenaria cultura, la generosidad y la disponibilidad para el trabajo. Son crónicas testimoniales y de alta factura literaria.
Explica Obrador también el trabajo de organización –conformando comités territoriales- que se está haciendo alrededor de la figura del gobierno legítimo (forma de oposición asumida para evidenciar lo espurio del régimen de Felipe Calderón), y la difusión de ideas a través del periódico Regeneración, el periódico del pueblo organizado.
Con todo lo anterior el libro es una explicación a detalle de la alternativa que tendremos en el año 2012, en el cual los mexicanos tendremos que decidir mediante el voto entre dos proyectos de nación: el de la rapiña salinista; o el proyecto alternativo de Nación que propone Andrés Manuel.